Asumir una dieta o una postura frente al consumo de productos animales y sus derivados, tiene un gran impacto sobre el medio ambiente.

El consumo de carne provoca fuertes impactos sobre el planeta. Se estima que el 18% de los gases de efecto invernadero son producidos por este sector el cual contribuye, como ningún otro, a la degradación hídrica y terrestre, a la pérdida de biodiversidad, la generación de lluvia acida, a la destrucción de los arrecifes corales y a la deforestación. La ganadería utiliza el 70% de la tierra cultivable y el 30% de la superficie terrestre del planeta. La expansión de la ganadería es uno de los principales detonantes de la deforestación, principalmente en América Latina y más específicamente en la región amazónica. Esta conversión del bosque en pastizal y tierra de cultivo está modificando, de manera sustancial, este importante bioma a través del sobrepastoreo, la compactación y la erosión del suelo.

El cambio climático es una de las consecuencias más evidentes de las actividades pecuarias a nivel global. El aumento abrupto en las temperaturas, el incremento del nivel del mar, el derretimiento de los casquetes glaciares y los cambios en las corrientes oceánicas y los patrones climáticos son una seria amenaza para la vida en el planeta. Adicionalmente, el cambio climático aumenta los riesgos en la salud y el bienestar humanos debido a eventos climáticos extremos como las inundaciones, las sequías y las fuertes olas de calor. De hecho, el cambio climático se considera como la mayor amenaza para la salud humana del siglo XXI.

Además de los efectos globales sobre el clima, la producción de carnes y productos de origen animal es altamente ineficiente desde el punto de vista ecológico. Por ejemplo, para producir un kilogramo de carne de vaca se requieren 25 kilogramos de cereales y alrededor de 15 mil litros de agua. Se estima que los problemas de escasez y agotamiento de fuentes de agua dulce van a aumentar y que para el año 2025 el 64% de la población va a atener dificultades para abastecerse de este recurso vital. El sector ganadero utiliza el 8% del agua potable del planeta.

Adicional a esto, el sector pecuario es el que más contribuye a la explotación de animales en el mundo, siendo el más protegido por los estados y los organismos internacionales. Se estiman alrededor de 50 billones de animales asesinados anualmente. La ganadería representa, aproximadamente, el 20% de la biomasa de animales terrestres. Además, el 30% del suelo que utiliza para producir proteína animal, fue alguna vez el habitad de miles de especies salvajes. Esto no sólo representa una pérdida de biodiversidad altísima, sino también la muerte y el desplazamiento de animales que han tenido, por la fuerza, que adaptarse a nuevas condiciones de vida en territorios desconocidos.

Texto: Nicolás Jiménez Iguarán
Magíster en Desarrollo Sostenible y Medio Ambiente

Foto Robert Bye on Unsplash

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